Hiram Sánchez
Sentado, esperándote,
esperando ver aquella silueta
infiltrarse entre la gente.
Viéndote acercar,
con esa pequeña cortina,
esa pequeña cortina que para
serte sincero no me gusta.
Esa pequeña cortina que
rompe el prototipo de esa mujer
que tanto trabajo me costo
encontrar, pero para ser sincero
nunca había sido tan feliz.
Y me pregunto;
¿Qué he hecho yo para merecerte?
¿Acaso soy digno de tenerte junto a mí?
Sentado, esperándote,
viendo esa delgada y delicada
silueta acercarse a mí, tan esplendorosa,
tan hermosa.
Viéndote acercar
con esa pequeña cortina que tumba
todo aquel que pasa junto a ti.
Esa pequeña cortina
que se mueve al ritmo de mi corazón.
Esa pequeña cortina
que esconde ese gran secreto.
Sentado, esperándote,
viéndote acercar tan hermosa
y radiante, con esa mirada que mata,
con esa sonrisa que conquista,
con esos labios con los que me derrito.
Sentado, viéndote llegar,
contando tus pasos y
saboreando los besos que me darás.
Sentado, imaginándome mucho
con lo mucho que dejas ver con esa
pequeña cortina, viendo cómo te ven
siento rabia, siento celos.
Sentado, rezando para que llegues
por fin a mí, para poderte abrazar,
para poderte susurrar al odio,
para poder sentir tu calor junto a mi,
para poderte entregar los besos que
durante todo este día he guardado
solo para ti.
Sentado, viéndote llegar
con esa pequeña cortina, esa
llegada tan esperada que se sella
con esos besos chiclosos que siempre
me das.
Viéndote llegar
con esa pequeña cortina que esconde
ese gran secreto, ese gran secreto que yo...
he descubierto.