Gregory Jarquin
Y otra vez aquí,
olvidando los suspiros que me provocaste,
olvidando las saetas que alguna vez me inspiró.
Parado, bajo las hojas del laurel que asombra mi ventana
y cobijándome el áspero y suave viento de la noche.
Descanso de ese tu recuerdo que atormentaba mis noches,
cuando creía yo que tu te habías robado mis ideas
y que fue un alma similar a la mía
la que me rescató del olvido, de las letras una noche de primavera.
Ahora sé que escribo en el anonimato,
que soy un poeta clandestino en esta noche de luna triste,
que han sido de aquellas letras tímidas, arrogante y desleal,
le di la espalda a mis líneas,
ellas todo lo contrario a ti, me perdonan
y me contestan que si,
ellas me corresponden
y no me dejarán sufriendo.
Suspiro por sentir tu aliento,
puedo afirmar que es cierto,
más no callaré el delicado sonido
que me embriaga cuando escucho el goteo
de mi pluma al remarcar mi pálida hoja.
Olvidaré tu nombre en un día lluvioso,
en el que mi corazón pertenezca únicamente
a los aires del otoño,
olvidaré tu nombre para no seguir llorando.
Que las gotas de sal derramadas de mis mejillas
me traigan la inspiración que un día tú me robaste,
que el sonido de las estrellas alivie mis heridas causadas a mi alama.
Muere en mi desdicha esta madrugada de sobras sin reflejo,
juega con las nubes, pues ellas también sienten,
pero no dejaré que lo hagas conmigo,
como lo hiciste por vez primera.
Me bastan mis recuerdos,
me bastan mis rencores con el destino
para ser feliz nuevamente, ahora,
sólo espero que las letras me digan bienvenido;
te estábamos esperando,
ahora sólo llora por quienes no te dan las espalda,
ahora sólo llora por quienes te consuelan en los momentos de amargura,
ahora sólo llora por tus ideas.