martes, 30 de abril de 2013

Un fin de semana

Juanito Mijangos

Dejé mis vicios en la almohada,
desperté con ese insoportable dolor 
que te recuerda los excesos del día anterior,
en mis manos aun el suave olor a tabaco 
y mis pulmones cansados de toser,
a mi lado la misma mujer de todas las noches 
que me acompaña desde que te fuiste, 
ella tan ella,
con las arrugas de la luna en sus ojos, 
mis zapatos bailan solos debajo de mi cama,
y tu recuerdo aun no me quita el sueño.

Perdí la cuenta desde que destape mi tercer cerveza,
llegó un sábado otra vez,
llegó un año más, 
terminé un logro más…
la noche me cobija y tú sigues colgada de mi cuello…
el fin de semana empezó demasiado temprano 
incluso antes que se despertara el sol.

Mi celular vibraba como loco,
llegaba mensaje tras mensaje…
las felicidades se leían en todos ellos…
y gestos de esperar hasta la tarde para poder convivir…
en la casa todo un festival de locos… 
mientras se preparaba la comida 
se buscaba la ropa todos nos revolvíamos… 
entre el alquiler y otra cerveza que venía de mi mente
cruzábamos miradas y palabras de cómo debería de ser todo.

Creo que nací maldito…
parecía llover tanto como tantas noches
tiene el sol en medio de la tierra, zapatos y camisa nueva
un pantalón no muy nuevo,
esperaba ver tanta gente
y aunque sabía que no vendría tenia la jodida esperanza de verla,
las horas corrieron, mis pies se cansaron, 
yo tenía la llave y ella los candados, 
pero una vez más no llegó.

Empezó a saturarse el lugar,
invitado tras invitado,
regalo tras regalo,
se juntaron integrantes de tres generaciones de mí vida,
desde la secundaría y las anécdotas de los días,
la prepa con sus millones de fiestas,
con el frío que me decía que siguiera tomando,
hasta llegar a la universidad parte de la generación de comunicación,
todos juntos, 
mis amigos, mis más allegados, mi familia, mis tres hermanos, mis padres,
qué más podía pedir, ¡ha! sí tan sólo poder ver tus ojos.

Todos conviviendo con el fin de celebrar
tanto que la vida me ha dado desde mi nacimiento, 
hasta el termino de mi carrera, 
todo era un show, 
todo es un caos, 
niños corriendo, gritando, saltando,
los hijos de mis amigos, de mis tíos, de mi hermano.

Jugaba al cobarde con una copa en mano
y una cerveza en la mesa brindaba y decía salud a todos,
tenia tanto amor para besarle la nuca
y perderme entre sus muslos,
llegó alguien más, 
no era ella claro lo tenía,
pero su voz y su risa me recordaban los momentos que viví a su lado, 
era ella que se ofreció libremente para cocer las heridas de mi corazón, 
me aprisione en su boca,
me resguarde en sus brazos,
me perdí en sus cabellos.

Le dije corazón yo ya estoy muerto,
tocaba sus mejillas y estaba cansado de caminar tanto tiempo,
la cerveza escurría en mi boca 
y el tequila se unía a mí como un lazo que nunca existió
ni con ella ni con nadie más, soy necio y sigo buscando el consuelo.

Espera le dije,
cuando intento quitarme un cigarrillo,
tranquila deja que me lleve la chingada, 
dejarla sola no podía,
las anécdotas salían entre nosotros como las estrellas brotan en el cielo.

No puedo negarlo la recordaba aún ebrio, 
aún con la compañía de una gran dama, 
recordé tantas cosas como una vieja canción,
yo recordé que a su ombligo le hablaba de usted, 
que para mí era prohibido tocarle el timbre al botón, 
después encontré la llave de sus besos de tequila de sus labios que mordía
y de tus uñas que culpan mis ganas de penetrarte 
hasta el fondo de tu alma hasta la mitad de cuerpo.

Quedé callado,
casi mudo, dos amigos me dijeron – ya estas pedo- no conteste...
sólo recordaba, toda mi vida, 
de cómo el amor abre las piernas, dije citando al gran Palomas.

Le dije a un compadre canta una rola… 
antes que yo me duerma,
tenía como tres platos de comida que nunca comí, 
mi familia ya se había ido, 
mi padre yacía en la cama de mi hermano más allá de lo que se dice ebrio, 
y yo sólo quería apretarla bien de su cintura, 
morderle las pantorrillas.

La noche no es larga,
al final todo como empieza termina el lugar solo,
vacío pero con carcajadas y risas en el eco y en el aire,
dormí con la fría noche a mi lado,
para despertar como vagabundo con un frío
que penetra hasta mis huesos 
causando esta pequeña gripa que me desgaja.

Mis zapatos bailan debajo de mi cama, 
y tu recuerdo aún no me quita el sueño,
es sólo el amor,
que tan difícil de entender,
como poder entender que muchos de los revolucionarios de hoy en día,
quieren cambiar el mundo y no son capaces de poner la basura en su lugar.

Lugar, de mis sueños ven a mí,
y mientras todo pasa hoy necesito dormir
mientras me pregunto si algún día te podre olvidar.

jueves, 25 de abril de 2013

Esta noche

Gregory Quiñones Jarquin
Poeta del aire

Tus ojos: inspiración prestada, por esta noche; confusión entre sueño y realidad
que parecen amarradas, con versos de reproche que me dan como tinta; soledad
en este silencio, eterno y breve en que te pienso que talla tu nombre
te busco, te encuentro; te llamo y el desdén profundo tiene una voz aguda de hombre.  
Este ruido inhumano, me susurra describiéndome tus labios que aún no veo;
tomo tu mano, sólo por esta noche, desgarrándome entre el sueño y el mareo
a kilómetros del cielo donde te hayas, sabes que hoy tus ojos y olor son míos
y que los versos que te escribo llegan, llegaran con tu aroma aunque tardíos.



martes, 23 de abril de 2013

Soneto a Sharon n0 X

Gregory Jarquin
Poeta del aire


Esta lluvia, pretende enamorarme,
el suelo húmedo me cubre con su tierra
y no te busco: para mí no existen fronteras,
te espero, como el frío al abrazarme.

Entre copa y copa, bebo con el viento
lento, como una pluma sin tinta
pienso en ti y en los retratos que pintas,
el agua, me empapa, te veo y estoy sin aliento

En estos días, es cuando más te pienso,
cuando me decías que amabas la lluvia,
y sin que lo sepas, te beso algunas veces.

Con ron y granizo, te pierdo en un bosque inmenso,
tu lluvia te moja, se pierde y te pienso todavía,
estás en mis suspiros: y jamás olvido tus ojos cafeceses.

viernes, 12 de abril de 2013

Desasosiego

Hiram Sánchez

Dudas en el aire,
que poco a poco matan mi inspiración
y mis ganas de llenar esos huecos
con letras, huecos que no se llenan con mis
palabras sordas.

Hoy pierdo el desencanto,
la emoción de para quien escribir,
cuando estas mis letras no arremeten
a su corazón.

Se pierden las ganas de estar con ella,
mientras sus palabras, sus escusas sin causas
se opacan con sus acciones ciegas y negras,
descaradamente pregunta qué si estoy bien,
acciones que estremecen y marchitan
este corazón...