domingo, 29 de septiembre de 2013

El Alba

Diego López

Una luna chocó con mi ventana,
se le han roto las plumas de plata.
Pálida por el miedo:
Ya no habla, ya no canta.

Su pico de oro
ahora sangra.
El tiempo se detiene,
Y nadie se percata;
que cuando el mundo insensible duerme.
La vida es apenas
un éxodo de sabanas.
El viento tocando
puertas y ventanas.
Las nubes bañando,
con rocío las casas.
Los hombres soñando,
un dulce sueño de palabras.
Y la luna moribunda
muere al llegar el alba. 

martes, 17 de septiembre de 2013

Semblanza de una coincidencia

E.E

Quiero escribir para ti algunas letras que sólo tú entiendas,
decirte todo sin voz, sin nada, para que comprendas.
Que nada tiene sentido, hasta que un día lo encuentras,
en la simple y complicada decisión todas las respuesta.

Berrinches que hacemos por  nuestras flaquezas,
conocer nuestro interior nos ha dado la certeza,
que somos tan fugaces que el actuar es lo que cuenta
en esta historia de amor que nos inunda con su fuerza.

No lo he dicho aún y con un grito lo he exclamado,
realmente apostarlo todo es de tener cuidado,
pero ciertamente esta quimera se ha entramado,
dando libertad y sin quererte siempre a mi lado.

Si te digo dime tú, dando posibilidad de responder,
realmente es que en verdad no quiero pretender,
dejarte ir con el viento, como si todo fuera fácil,
y salir corriendo por miedo a todo lo que pase.

Si algún día sin decir nada ya no nos vemos,
espero que hayamos preparado aquel momento,
dando el ánimo y la fuerza para que continuemos,
aprendiendo a recordar este acontecimiento.

Aunque la tarde se nuble y el clima no nos favorezca,
buscaremos la perfecta melodía que nos enaltezca,
dándonos la seguridad de lo que buscamos,
lo mejor siempre está por venir, es lo que esperamos.

Realmente esto se me ha tornado sin sentido,
queriéndote escribir sin alardear, sin motivos,
tan solo para inspirarme en la grandeza,
he tenido que recurrir a tu delicadeza

Escribir y pensarte a cada segundo es un mero pretexto,
para pensar en las rosas que quizá para ese tiempo,
marchitas, sin hojas, ni espinas las habremos encontrado,
y no por eso dejarán de ser tus flores favoritas.

Tendrás más confianza en ti y en todo lo que has buscado
seremos parte de la historia de nuestro pasado,
y sonreirás con asertividad con tan solo recordarlo,
en el tiempo tan exacto que habremos de encontrarlo.