lunes, 21 de octubre de 2013

Soneto a Sharon n0 II

Gregory Quiñones 

No es hombre,
quien nunca ha llorado 
por una mujer.
Alexandro “Chema” Guevara

Me duelen los brazos de no abrazarte,
carcomen mi alma tus silencios
y tu ausencia golpea mi pecho vacío,
me acosa una lágrima si pienso en  besarte

Aún no llueve, el viento no escupe mi cara
y suelo romper mis hojas cuando no te sueño,
cada palabra está encerrada en tus ojos risueños
que al escribirlas parecen que al dolor me condenaran

Y me condenan tus labios que pintas de rojo
al fin  los rozo un sábado por la tarde,
me pinto de luto con tu partida

Tus besos se me han clavados como abrojos
y tan difíciles son los días, por ser cobarde
pero siempre estas para curar mi alma desahuciada. 

martes, 1 de octubre de 2013

Es tu día

E.E

Como ave en el cielo, con sus alas abiertas a la vida,
como pez en el agua en la inmensidad de su misterio,
como aquella nube que miramos con su forma caprichosa,
como la luna que sentimos se mueve al ritmo del camino,
así hemos de buscar siempre la gratitud de nuestro tiempo.

Pasamos tan fugaces en este mundo que nos recibe,
entre polos opuestos y la realidad que nos mira,
sabemos que una misión hemos de cumplir hoy en el día,
se nos presenta en el trance de una fantasía,
descifrar y leer nuestro entorno en la monotonía.

Y es que el mundo no para de girar en su órbita,
en este planeta tan inmenso y finito en su obra,
un espacio determinado para alcanzar la gloria,
vamos caminando en el sendero; en la zozobra,
recogiendo la experiencia en cada maniobra.

Y la luna hoy te acompaña en un mes de celebración,
el motivo tan indiferente de la ocasión,
encontrar el punto exacto en la meditación,
en el equilibrio que nos lleva a la indagación,
de un nuevo mundo, con diferente color.

La música se escondió para resplandecer silenciosa,
es que las rosas de aquel jardín se marchitaron,
y crearon vida dentro de la tierra para florecer,
luminosas cual saetas en el fuego de la guerra,
iluminando de nuevo tu espacio de princesa.

En verdad los días avanzan en la inmensidad del tiempo,
que nos absorbe y nos pule como diamante en bruto,
tan especial te manifiestas en el momento exacto,
de la coincidencia milagrosa del ocaso abstracto,
te levantas a entonar la melodía y elevar tu canto.