Gregory Quiñones
Herramos en la gran ciudad
desértica
de la necesidad,
somos testigos
del gañido de una mosca longeva
con 22 horas de existencia,
nos limitamos a la plegaria,
compartimos nuestra fe aunque es escasa;
lo único que tenemos al alcance es un padre nuestro
que partimos en dos o en cuatro
y seguimos con nuestro aliento indoloro
con el estómago lleno de plegarias
y nuestra dignidad en los hombros,
nuestras voluntades caminan a rastras
y con ellas el dolor de sus tobillos,
esperamos la tarde que llega
y tiene un aspecto de mirada
de un perro guadañado por la muerte
o la mirada de un cristo flagelado que no se apiada de nosotros.
de la necesidad,
somos testigos
del gañido de una mosca longeva
con 22 horas de existencia,
nos limitamos a la plegaria,
compartimos nuestra fe aunque es escasa;
lo único que tenemos al alcance es un padre nuestro
que partimos en dos o en cuatro
y seguimos con nuestro aliento indoloro
con el estómago lleno de plegarias
y nuestra dignidad en los hombros,
nuestras voluntades caminan a rastras
y con ellas el dolor de sus tobillos,
esperamos la tarde que llega
y tiene un aspecto de mirada
de un perro guadañado por la muerte
o la mirada de un cristo flagelado que no se apiada de nosotros.