Gregory Quiñones
palabras para un colibrí
Si la describo con metáforas,
acabaría
con la materia prima de quienes necesitan llorar sin llanto,
reír sin carcajadas,
morir sin putrefacción,
matar sin condena;
de los que necesitan amar sin sufrir.
Si la describo con metáforas ,
el vuelo del colibrí dejaría de ser estático.
Así como el colibrí
se alimenta de los floripondios,
quiero creer que ella se alimenta de mí,
que me succiona cada pensamiento... perno no.
Etérea y distante,
pero tan cerca y tangible…
pues su voz y la mía dialogan autónomas…
su voz rechaza a la mía,
pero no se rinde;
insiste y la persigue.
Allí va, de
forma casi inútil, detrás de su vuelo
forma casi inútil, detrás de su vuelo
tropezando.
Leo libros de astronomía prehispánica
pera inventarme supersticiones,
leyendas de amores lejanos
con finales felices, para inventar historias,
irrisorias, pero son artículos de superveniencia
en la isla de la indiferencia.
Consulto con el viejo Rito,
para meditar el fracaso,
que es inminente,
pero el fracaso y los tiempos difíciles,
son el alimento del revolucionario.
Podría describir mi fracaso en distancia,
tiempo, edad; hasta fealdad.
La geografía es un requinto complejo.
Ella:
una historia versátil.
Desvelo,
nocturno dolor,
platónico anhelo de cercanía
platónico anhelo de cercanía
y contraste con la muerte,
que me amenaza,
acosa, tortura, pero no me asesina.
es el objetivo de esta guerra de palabras…
firmar la paz con la vida.
es el objetivo de esta guerra de palabras…
firmar la paz con la vida.
Holocausto de ilusiones,
miradas guillotinadas,
miradas guillotinadas,
patíbulo de palabras
es alimento de este colibrí,
es tan noble, que deja intactos alcatraces,
rosas, aún así
es alimento de este colibrí,
es tan noble, que deja intactos alcatraces,
rosas, aún así
ella es el consuelo en este túmulo
que sepulta hasta mi voz